Presente en millones de hogares

Compra 100% online

Sin cuotas ni compromisos

Calidad certificada CPTG

Precios transparentes, sin sorpresas

Pureza testada con GC/MS

Origen responsable Co-Impact Sourcing

Uso seguro de los aceites esenciales: guía esencial

Find the Balance5 min de lectura

Los aceites esenciales son fáciles de usar, pero conviene hacerlo con criterio. La mayoría de los problemas que se ven en el día a día no vienen del aceite en sí, sino de pequeños descuidos: una gota de más, un frasco al alcance de un niño o un cítrico en la piel antes de salir al sol.

Esta guía es una lista corta y práctica pensada para adultos sanos. Si en casa hay bebés, niños, una persona embarazada o mascotas, tienes una guía específica sobre precauciones con niños, embarazo y mascotas.

Las 10 reglas de oro

  1. Diluye siempre para uso tópico. Entre 1 y 2 gotas por cada 5 ml de aceite portador es una buena base para el día a día. Lo explicamos con detalle en cómo diluir correctamente.
  2. Haz una prueba de tolerancia. Con cada aceite o mezcla nueva, aplica un poco diluido en la cara interna del antebrazo y espera 24 horas antes de usarlo en una zona mayor.
  3. Lejos de ojos, oídos y mucosas. Nada dentro del conducto auditivo, la nariz o la boca, ni en el contorno de ojos.
  4. Cuidado con los cítricos y el sol. Limón, Bergamota, lima y pomelo prensados en frío son fotosensibilizantes. No expongas esa piel al sol ni a rayos UV durante unas 12 horas.
  5. Menos es más. Empieza por la cantidad mínima. Puedes añadir una gota después; quitarla no.
  6. Difunde a intervalos. Mejor sesiones de 30 a 60 minutos con pausas que el difusor encendido todo el día, y siempre en una habitación ventilada.
  7. Uso interno, solo si la etiqueta lo indica. Y como ingrediente culinario, nunca como remedio.
  8. Consulta antes si tomas medicación o tienes una condición médica. También en caso de epilepsia, embarazo o lactancia.
  9. Guarda los frascos fuera del alcance de niños y mascotas. Bien cerrados, en vertical y en un sitio alto.
  10. Escucha a tu cuerpo. Si un aroma te resulta demasiado intenso o la piel se queja, para. No hay que acostumbrarse a nada.

Si notas irritación en la piel

Un ligero calor con algunos aceites puede ser normal, pero el enrojecimiento, el picor o el escozor que no desaparece son señales para detenerte.

  1. Aplica aceite vegetal (coco fraccionado, jojoba, almendras o incluso oliva) sobre la zona y retíralo con un pañuelo o un algodón. El aceite arrastra mejor que el agua.
  2. Lava después con agua tibia y un jabón suave.
  3. Deja de usar ese aceite o esa mezcla en la piel.
  4. Si la reacción es intensa, se extiende o no mejora en unas horas, consulta a un profesional sanitario y lleva el frasco contigo.

Cuando vuelvas a probar, hazlo con una dilución más baja y siempre con la prueba previa en el antebrazo.

Si te entra en el ojo o se ingiere por accidente

Contacto con los ojos

No te frotes y no uses agua: el aceite esencial no se disuelve en ella y puede extenderse. Empapa un algodón o un pañuelo limpio en aceite vegetal y pásalo con suavidad por el párpado y el contorno, o pon una gota de aceite vegetal en el ojo. Si la molestia continúa, acude a un profesional.

Un consejo sencillo para evitarlo: lávate las manos después de aplicar cualquier aceite y antes de tocarte la cara o ponerte las lentillas.

Ingestión accidental

Si un niño o un adulto se bebe un aceite esencial de forma accidental, no provoques el vómito. Llama al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) o al 112 si hay síntomas, y ten el frasco a mano para decir qué es y cuánto falta.

Cómo guardarlos y cuánto duran

La luz, el calor y el aire son los tres enemigos de un aceite esencial. Con el tiempo se oxidan, y un aceite oxidado no solo huele distinto: también es más probable que irrite la piel.

  • Guárdalos en su frasco de cristal oscuro original, bien cerrado.
  • Elige un lugar fresco y sin luz directa: un armario, nunca la repisa de una ventana ni el baño junto a la ducha.
  • No dejes el cuentagotas abierto más tiempo del necesario.
  • Apunta en la etiqueta la fecha en que lo abriste.

Como orientación, los cítricos son los que antes se deterioran: lo ideal es usarlos en uno o dos años desde que los abres. La mayoría de los demás aceites aguanta bien de dos a tres años, y los más densos y resinosos, como el Incienso, suelen durar más. Si un aceite ha cambiado de olor, se ha vuelto espeso o turbio, destínalo a la limpieza del hogar y no a la piel.

Las mezclas que preparas tú con aceite portador duran menos que el aceite esencial solo, porque el portador también envejece. Prepara cantidades pequeñas que vayas a gastar en unos meses.

Cómo leer una etiqueta

La etiqueta es tu mejor fuente de información, por encima de cualquier receta que encuentres. Fíjate en estos puntos:

  • Nombre botánico. El nombre en latín, por ejemplo Lavandula angustifolia, te dice exactamente qué planta es. Dos aceites con el mismo nombre común pueden ser especies distintas.
  • Modos de uso. Indica si el aceite es apto para uso aromático, tópico o interno. Si no aparece el uso interno, no lo ingieras.
  • Advertencias. Aquí aparecen las indicaciones sobre sol, dilución, embarazo o niños. Léelas aunque ya conozcas el aceite.
  • Método de obtención. En los cítricos es especialmente útil: prensado en frío o destilado cambia lo que debes saber sobre el sol.
  • Lote y caducidad. Útiles si alguna vez necesitas consultar algo sobre ese frasco concreto.

En resumen

Diluye, prueba antes, mantén los aceites lejos de los ojos y del sol si son cítricos, difunde a ratos y guarda los frascos en un lugar fresco y fuera del alcance de los pequeños. Con estas costumbres, los aceites se convierten en un gesto sencillo y tranquilo de tu día.

Si quieres afinar las cantidades para cada uso, en la guía de gotas tienes una tabla resumen para el difusor, el baño, el masaje y la limpieza.

¿Te ayudo a elegir?

Cuéntame qué buscas y te recomiendo los aceites y suplementos que mejor encajan contigo, sin compromiso.

Escríbeme

00:00

/

00:00